| Al caminar por las playas casi vÃrgenes de Litibú se encontrará con algas que llegan hasta la orilla arrastradas por las olas, como para convivir con quienes pasean por ahÃ, para que algún curioso visitante las acaricie con la punta de los dedos y sienta su textura pegajosa, su olor a sal y a dulce planta, y se deje envolver por las maravillas naturales de este escondido tesoro del PacÃfico. |
|